domingo, 6 de septiembre de 2009

La isla legendaria, desaparecida en el mar.

“Mas allá de las columnas de Hércules”



….En efecto, allí y ante mi vista, arruinada, abismada y derrocada, aparecía una ciudad completamente destruida, con sus techumbres descuajadas, sus templos derruidos, sus arcos dislocados, sus columnas yacentes en tierra, y en cuyas ruinas se advertían todavía las solidas proporciones de una especie de arquitectura toscana. Más allá podían verse también los restos de un gigantesco acueducto, así como la bóveda ensamblada de una acrópolis, las formas flotantes de un panteón e incluso los vestigios de lo que parecía un muelle, como si algún antiguo puerto hubiese abrigado antiguamente, a orillas de un océano desaparecido, a las naves mercantes y a los trirremes de guerra. Más lejos aún, extensas líneas de murallas desplomadas quedaban difuminadas junto a amplias calles desiertas, dando la impresión de estar contemplando una auténtica Pompeya sepultada bajo las aguas y que, por obra y gracia del Capitán Nemo, estaba resucitando ante mi vista. ¿En dónde me encontraba? Era la pregunta que asaltaba mi cerebro una y otra vez. Necesitaba saberlo a toda costa, deseaba hablar, y hasta quise arrancar, en un gesto instintivo, la esfera metálica que aprisionaba mi cabeza. El Capitán Nemo, sin embargo, calmó mis ímpetus con un gesto, tras lo cual cogió un trozo de piedra caliza, se adelantó hacia una roca de basalto negra, y en ella trazó una sola palabra:  
ATLANTIDA……….. “ 
20.000 Leguas de Viaje Submarino.
Julio Verne


Se dice que el nombre de Atlántida fue dado en honor a su primer gobernante, Atlas, uno de los hijos de Poseidón que se rebeló contra los dioses y fue condenado por Zeus a cargar sobre los hombros la bóveda del cielo.
La leyenda de la Atlántida surge de "Los diálogos de Platón" escritos hacia el 350 a.C. En dos de estos diálogos, mantenidos por Platón con Critias y con Timeo, se hace una descripción  sobre la Atlántida, su geografía, sus habitantes y su forma de vida. Platón asevera en sus "diálogos" que esta historia les fue relatada por el sabio griego Solon, quien a su vez la recibió de un sacerdote egipcio.
Una civilización muy avanzada e inmensamente rica. Su flota navegaba por todos los mares a la busca de materias primas.
Una isla con una extensión mayor que la comprendida por Europa y Asia juntas. Se señala su geografía como escarpada, a excepción de una gran llanura  de 3000 por 2000 estadios, rodeada de montañas hasta el mar. A mitad de la longitud de la llanura, el relato ubica una montaña baja de todas partes, distante 50 estadios del mar, destacando que fue el hogar de uno de los primeros habitantes de la isla, Evenor, nacido del suelo.
Según Critias, Evenor tuvo una hija llamada Cleito.
Cuenta este escrito que Poseidón era el amo y señor de las tierras atlantes, puesto que, cuando los dioses se habían repartido el mundo, la suerte había querido que a Poseidón le correspondiera, entre otros lugares, la Atlántida.
Esta civilización tuvo su origen en la unión del dios Poseidón con  Cleito. El amor de Poseidón por Cleito era tan grande que, para protegerla, aisló la isla de todo cuanto la rodeaba por medio de dos anillos de agua y tres de tierra, fosos inundados y muros alternados. Convirtió así el centro de la isla en un círculo.












El suelo de la isla era inmensamente rico, y con el se edificaron templos y palacios de gran hermosura y magnitud, a la altura de sus moradores. También construyeron puertos y dársenas para los barcos que transportaban mercancías procedentes de todo el mundo y construyeron un gran canal que, partiendo desde el centro de la isla, desembocaba en el mar.
Cada una de las provincias en que se dividía la Atlántida estaba gobernada por un rey, y todos ellos seguían la ley de Poseidón, escrita en una columna de oro y cobre ubicada en medio de la isla. Los habitantes que en un principio vivían y pensaban de acuerdo a la ley, iniciaron su decadencia tras comenzar a mezclarse con los mortales, por lo que Zeus decidió castigarlos.
El poderío de los gobernantes atlantes alcanzaba gran parte de Europa y de Egipto , pretendiendo imponerse también a Grecia, pero hubieron de renunciar a esta última pretensión ante la indomable resistencia de los helenos. Transcurrieron siglos y se produjo un cataclismo, en el que se incluyeron intensos terremotos y grandes inundaciones que acabaron con la Atlántida en una sola noche y un día.
En la actualidad, tan sólo sus más elevadas cumbres emergen todavía por encima de la superficie del mar, en la Macaronesia  o “Islas alegres o Afortunadas” , situadas en los confines de Occidente…..
Azores, Canarias, Cabo Verde, Madeira e Islas Salvajes.